El efectivo policial imputado por el homicidio del docente Cristián Pereyra, Matías Alejandro Vizgarra Riveros, ha sido sometido a prisión preventiva. Según informes de las autoridades, el acusado enfrenta cargos por «robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por ser criminis causa».
Esta última calificación agrava la situación procesal del acusado, ya que implica que el homicidio se habría cometido para asegurar la consumación del robo o garantizar la impunidad.
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Roberto Torres, abogado de la familia Pereyra, contó que “existen riesgos procesales como el peligro de fuga por la pena en expectativa que tiene el delito que cometió el policía Vizgarra y en ese marco hubo un pedido de fiscalía de prisión preventiva, que nosotros acompañamos, porque compartíamos esa visión que pueden existir estos peligros procesales”, detalló el letrado en diálogo con Radio Universidad.
“Para esta resolución se basó en la evidencia que hay en esta etapa procesal, que es contundente ya que se puede reconstruir todo el recorrido, a través de antenas y de cámaras, que hizo con el auto de Cristian hasta el final que fue en el momento que lo asesinó por la espalda de cinco tiros en la autopista Perón “, detalló el abogado.
El trágico suceso ocurrió el 15 de marzo, cuando Pereyra desempeñaba funciones como chofer de la aplicación de viajes «Didi». Durante su último viaje, se encontró con el usuario Vizgarra, de 23 años, quien fue identificado posteriormente como un oficial en servicio en la Base UTOI «Puente 12».
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La víctima fue hallada en la Autopista Presidente Perón, a la altura de la Ruta 3, en dirección a Ezeiza, presentando múltiples heridas de bala. En el momento de la llegada de los agentes policiales, Pereyra estaba consciente y relató que se desplazaba en su auto Chevrolet Corsa cuando fue abordado por varios delincuentes a pie, quienes lo despojaron de su vehículo y abrieron fuego.
Minutos más tarde, cuando la ambulancia llegó al lugar, se constató el deceso de Pereyra. Ante esto, el fiscal de turno ordenó preservar la escena del crimen y solicitar la intervención del personal de policía científica. Las primeras pericias revelaron que la víctima presentaba una «herida de bala en el tronco posterior, a la altura de la escápula; dos orificios en el lado derecho posterior, mitad de la espalda; uno en el pectoral derecho; uno en el codo izquierdo y uno en el brazo derecho».






