“Te voy a estar esperando en la puerta de tu casa negro de mierda. Te voy a arruinar la vida hijo de puta. No vas a poder caminar por ningún lado. Ni vos, ni tu papá, ni tu hermano”, fueron algunos de los insultos que Nicolás García le profirió a Santiago Martínez, quien acababa de ser condenado a tres años de prisión efectiva, aunque no volverá a pisar la cárcel hasta que la sentencia quede firme. A las claras, para la víctima y sus allegados, la pena tuvo sabor a muy poco.
Tal como adelantó en exclusiva No Ficción Web, fueron muy caldeadas las últimas audiencias en el juicio que se le sigue a Martínez por haberle estrellado una copa de cristal a García, cuando vio a su ex hablando con la víctima aquella noche del 12 de noviembre de 2022 en el boliche Roca Bruja, en Hurlingham. El Tribunal Oral en lo Criminal 3 de Morón debió ordenar desalojar la sala en varias oportunidades. Este jueves, al momento de dictar la sentencia, no fue la excepción.
Como si fuera a atacarlo en cualquier instante, García dirigió durante toda la audiencia una constante y penetrante mirada hacia Martínez, quien de manera impávida escuchó su condena al lado de su abogado Fernando Arias Caamaño, de cara a los jueces Federico Topino, Diego Bonanno y Mariela Moralejo Rivera.
Finalmente, García fue sentenciado por unanimidad a tres años de prisión de cumplimiento efectivo por dos delitos: lesiones leves agravadas por mediar violencia de género en el caso de Mercedes Paoltroni, una amiga de la víctima a quien García le apagó un cigarrillo en un brazo; y por lesiones graves por haber desfigurado a Martínez, quien estuvo a punto de perder la vista de un ojo y fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas para reconstruirle el rostro.
Condenaron a 3 años de prisión a Santiago Martínez por haber desfigurado a Nicolás García por celos, hace dos años en Hurlingham.
— NoFiccionWeb (@noficcionweb) December 26, 2024
Disconformes, la víctima y sus allegados criticaron a los jueces e invitaron a pelear al joven
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Entre otras restricciones a su libertad, el agresor deberá pernoctar todas las noches en su domicilio y solicitar permiso judicial si no lo hace; no podrá salir del país; y deberá someterse al control del Patronato de Liberados y a un tratamiento psicológico.
Tras escuchar la sentencia, García abandonó la sala del segundo piso de los Tribunales de Morón a grito limpio: “Te voy a romper el orto negro de mierda, la concha de tu madre. Hace dos años que estoy ciego por tu culpa. A vos y a tu familia los voy a cagar a trompadas. A todos”, insistió, y remató: “Villero puto, cagón. Yo te voy de frente. Lavatupper te van a decir ahora. Te van a romper el orto, hijo de puta”. En tanto, el abogado querellante, Gastón Marano, atajaba a su cliente para que la situación no escalara.
A esa altura, todo se había desmadrado. Allegados de García incluso llegaron a patear la puerta del tribunal y la basura de los tachos quedó tirada en los pasillos. En el lugar, había varios policías que debieron contener el malestar. El padre de la víctima, Ariel García Furfaro, íntimamente vinculado con las emisoras IP y Canal 9, espetó frente a las cámaras: “Esta causa es una vergüenza, estos jueces carneros hijos de puta que comen con los narcos, caso más claro que este no hay. No puede ser que este hijo de puta atacó con una copa a mi hijo, lo dejó sin un ojo y esté en la casa”.
En varias ocasiones, Garcia Furfaro se refirió a los habituales asados que el juez federal de Morón, Jorge Rodriguez, realiza en su casa de Parque Leloir para agasajar a dirigentes políticos y funcionarios judiciales. La bronca del hombre con el magistrado proviene porque uno de los primeros abogados defensores de Martínez fue uno de los hijos de Rodríguez. Por añadidura, el padre del chico entiende que el atacante de su hijo fue beneficiado por algún tipo de complot en su contra.
“Voy a ir penal por penal, para que todos los detenidos salgan en libertad”, continuó García Furfaro. Vale decir, que hace un tiempo, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Morón había beneficiado a Martínez con la prisión domiciliaria, a pesar de que el Servicio Penitenciario Bonaerense sostenía que no contaba con tobilleras electrónicas para poder controlar sus movimientos. El tribunal de alzada, entonces, insistió para que se ejecutara la medida y el agresor finalmente fue trasladado a su casa en un country. Esa decisión fue confirmada por Casación.
Como si se tratara de una guerra judicial sin cuartel, los abogados de García presentaron sendos hábeas corpus en diferentes departamentos judiciales de la Provincia para que cualquier preso en la misma condición, obtuviera ese beneficio. Fue un escándalo: varios detenidos por delitos mucho más pesados volvieron a sus casas.
El abogado Marano adelantó que apelará el fallo del TOC N° 3, lo cual promete ser un nuevo capítulo de esta saga.






