Proyectos de universidades públicas del oeste fueron seleccionados para recibir financiamiento de la Provincia

A contramano de las políticas nacionales, la provincia destina fondos para desarrollar con ciencia a sectores productivos y a las políticas públicas.

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Los proyectos fueron elegidos en el marco de la tercera convocatoria del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) y significan un aporte al sector productivo, al desarrollo de políticas públicas y al acompañamiento a los municipios locales.

El FITBA es la principal política pública de desarrollo tecnológico e innovación de la provincia. Propicia el desarrollo en universidades de capacidades orientadas a la solución de problemas concretos del sector productivo y fomenta la incorporación de nuevas tecnologías en pymes y cooperativas industriales. En ese sentido, entre las temáticas de los proyectos adjudicados se encuentran la biotecnología, el impacto ambiental, la inteligencia artificial, la transición y eficiencia energética, la tecnología de alimentos y la transformación digital.

Los proyectos elegidos

De siete proyectos presentados, la Universidad Nacional de Hurlingham ganó cuatro. Uno de ellos está pensado en articulación con el Municipio de Morón para mejorar las capacidades productivas del Mercado Frutihortícola Saropalca del distrito.

Lo que hizo la Universidad en este caso, fue recuperar la demanda concreta de la Secretaría de Producción del Municipio y del Mercado. “La propuesta está pensada desde la economía circular. Es ir aprovechando cuestiones del proceso productivo no solo para reducir los desperdicios sino también para incorporarlos dentro la producción”, explicó Juan Pedroza, Secretario de Investigación Académica de la UNAHUR, y agregó que “lo que sucede en el mercado es que están maximizando los desperdicios. Eso es un problema por la basura que generan pero, además, hay estudios que marcan que eso puede usarse para otra cosa”.

Si bien el tiempo de ejecución del proyecto es de dos años, la intención es que las colaboraciones con los actores locales sean permanentes. “En el caso del Municipio de Morón el problema a resolver es muy puntual. Pero si se trata del desarrollo de un producto, la colaboración va a permanecer en el tiempo. Por ejemplo, la elaboración del repelente para mosquitos”.

Laboratorio UNAHUR

Esa es otra línea seleccionada por el FITBA. El título de este proyecto que también presentó la UNAHUR es Desarrollo de repelentes de mosquito basados en principios activos de nanoencapsulados. “La idea es que a través de la nanotecnología se genere mayor duración en el repelente. Es una problemática grande que tienen los repelentes. En el costo no está contemplado que te tenés que poner cuatro o cinco veces por día. La propuesta es hacer algo con mayor duración”. Esta iniciativa se lleva adelante en articulación con la empresa Adox de Ituzaingó. El diálogo con actores de la comunidad es la clave en esta forma de hacer ciencia.

Otro de los aportes científicos elegidos será un trabajo conjunto con Nanocelluar S.A. Aquí, puntualmente, se busca mejorar los productos cosméticos y pinturas. Esto consiste en la aplicación de la nanotecnología para reducir el impacto negativo que los cosméticos producen en la salud. La cuarta investigación que la Universidad de Hurlingham llevará adelante es para el desarrollo de una sala de fructificación modelo para la industria de hongos comestibles y medicinales. En este caso, el trabajo será junto a la Cooperativa de Trabajo FUNGICAN. .

En cada una de estas investigaciones participan becarios, científicos, docentes y estudiantes. Además de la UNAHUR, FITBA seleccionó a otras universidades públicas del oeste. La UTN Haedo, la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), la Universidad Nacional de Moreno (UNM). Y otras del conurbano como la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ). Juan Pedroza destacó el rol de las universidad públicas y del Gran Buenos Aires en el desarrollo científico. “El FITBA es un claro ejemplo de cuál es el aporte de la universidad pública y del Estado a la ciencia, al desarrollo tecnológico y a la producción. Gracias a las capacidades que tienen las universidades para las cuales se invierte en salarios, en becas para formar gente, en insumos, en reactivos, en equipamientos después viene el vínculo con el sector productivo, que sabe que tenemos esas capacidades, para ver si podemos desarrollar un producto o mejorar un proceso en el que estén involucrados. Muchas veces la industria o las empresas no pueden hacer toda la inversión que ya hizo el estado anteriormente, entonces se suman al conocimiento que ya existe. Esa es la importancia de la inversión en ciencia pública”.

La contracara: el desfinanciamiento nacional

Una de las principales demandas de las universidades públicas en este 2024 fue contra el desfinanciamiento de la ciencia. Según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre la ejecución presupuestaria del gobierno nacional, el ajuste presupuestario en la Secretaría de Innovación Ciencia y Tecnología fue del 98 por ciento. Además, en el programa de Promoción del Desarrollo Tecnológico e Innovación, la caída fue de 72 puntos.

La Universidad Nacional de Moreno (UNM), otra de las instituciones elegidas por el FITBA, no estuvo exenta de esta situación. Walter Klein, Director General de Vinculación Tecnológica de la UNM contó que la desaparición del Ministerio de Ciencia como tal, le resta importancia al sector. “Prácticamente no hubo financiamiento. Los convenios que teníamos quedaron congelados porque no había firma o decisión de ejecutarlos. Recién ahora se pagaron los primeros desembolsos de subsidios pero sin actualización presupuestaria. Fue un año complicado”.

Walter Klein, Director General de Vinculación Tecnológica de la UNM

Esta universidad de la zona oeste fue seleccionada mediante el proyecto Establecimiento de una novedosa plataforma de cultivo celular en microesferas para la producción de vacunas biotecnológicas de interés veterinario. La investigación estará a cargo de Débora Garanzini, Licenciada en Ciencias Biológicas, en articulación con Vetanco, un laboratorio veterinario que forma parte de la Unión Industrial de General Rodríguez. “Nosotros tenemos diferentes dispositivos de articulación con el sector productivo. Con esta empresa llevamos 6 años trabajando en el marco de un convenio que la universidad tiene con la Unión Industrial”, explicó Klein. La combinación universidad-empresa y con instituciones como el INTA o el SENASA es una estrategia que desde la Universidad se dieron para mejorar la competitividad y productividad en el territorio. “Esta combinación fue importante porque permitió fundar las bases para hacer ciencia en la universidad”, repasó Klein y anticipó que en los primeros meses del 2025 se inaugurará un edificio de laboratorio equipado para la investigación en biotecnología.

Cada uno de los trabajos científicos están también pensados desde una mirada territorial y desde las demandas que existen en el Gran Buenos Aires. En esta sinergia, las universidades asumen un rol clave. En este sentido, desde la UNAHUR, Juan Pedroza destacó la aparición de las universidades en el conurbano con capacidades, científicos, tecnologías avanzadas. “Genera esto, que la industria o incluso los municipios nos vengan a buscar como los actores que tienen tal o cual capacidad y que pueden promover estas mejoras en el desarrollo productivo. Argentina tiene universidades desde hace 400 años, pero quizás a un empresario Ituzaingó, de Morón o de San Miguel se le complica tener acceso a la Universidad Nacional de Córdoba o la Universidad Nacional de Cuyo. Incluso a la Universidad de Buenos Aires o de La Plata. Que aparezcan universidades rodeando a todo el cluster productivo genera este avance que deviene necesariamente en la mejora de la producción local”.

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